Madrid 2011

La iniciativa de las Jornadas Mundiales de la Juventud Católica nacía así como una consecuencia pastoral obvia de la preocupación eminentemente apostólica, sentida y proyectada en el mejor «estilo paulino», de un Papa que ama profundamente a los jóvenes. Su respuesta ¡la respuesta de los jóvenes del mundo! a esta solicitud paternal de Juan Pablo II, a lo largo de ya veintitrés años de fascinante historia de sintonía y simpatía mutuas, continuada con Benedicto XVI, no pudo ser ni más conmovedora ni más bella.

Las Jornadas celebradas en los más variados y emblemáticos escenarios de la sociedad y de la Iglesia universales -Roma, Santiago de Compostela, Czestochowa, Denver, Manila, París, de nuevo Roma, Toronto, Colonia, Sydney- constituyen la prueba inequívoca del acierto pastoral del camino y de la forma elegida para el encuentro de la nueva juventud del III Milenio con Jesucristo, Él que era, Él que es y Él que será su verdadero salvador.

Hasta el momento, Santiago de Compostela había sido la única ciudad española que había albergado una Jornada Mundial de la Juventud.